mayo 7

El Capitán Bolea y las reliquias de las “Once Mil Vírgenes”

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Si bien el título que le hemos puesto a este “apunte” se parece más al de un libro de aventuras, o al de una película de Indiana Jones o incluso de Harry Potter, hay que decir que durante su vida, Juan Vela de Bolea (el capitán Bolea), realizó una serie de hazañas que le valieron una gran consideración dentro de los Tercios españoles en Flandes y también por parte del Duque de Alba, y nosotros queremos ir recordando alguna de ellas.

Al hablar del Capitán Bolea seguramente a todos se nos viene a la mente la leyenda de su enfrentamiento contra la Sierpe alada (ver Los milagros de la Virgen de la Varga), aunque realmente su hazaña más importante fue su intervención en la batalla de Mühlberg a las ordenes de Carlos I (ver La Batalla de Mühlberg); y hoy os contaremos otro de los actos que llevó a cabo durante la guerra en Flandes y que le valieron regalos y felicitaciones, o al menos relataremos lo que nos ha llegado hasta nosotros.

Pero empezaremos por el principio.

El Martirio de Santa Úrsula y las Once Mil Vírgenes

El martirio de Santa Ursula y de las once mil vírgenes - Peter Paul Rubens

El martirio de Santa Ursula y de las once mil vírgenes – Peter Paul Rubens

Hay muchas versiones de la historia de Santa Úrsula y su martirio, nosotros os dejaremos un breve resumen de la misma, aunque si se está interesado en conocerla hay mucha información por la red 1.

…ella era la hermosa y piadosa hija de un rey bretón, que después de haber consagrado a Dios su virginidad, fue pedida en matrimonio por Etéreo (Aetherius) que era hijo de un rey pagano. Como una respuesta negativa por parte de Úrsula hubiese conducido a la guerra, ella, aconsejada por un ángel durante un sueño, pidió una tregua de tres años para tomar la decisión definitiva e hizo prometer a su futuro esposo que abrazaría la fe cristiana antes del matrimonio.

Acabada la tregua, huyó por mar en once barcos acompañada de once mil compañeras, pero una gran tormenta las hizo adentrarse por el estuario del río Waal y llegaron hasta Colonia. Allí de nuevo se le apareció el ángel y le profetizó que serían todas martirizadas en aquel mismo lugar en el plazo de un año, y le aconsejó peregrinar a Roma. De modo que navegaron el Rhin hasta Basilea y desde allí, a pie, alcanzaron Roma.

En el plazo establecido por el ángel regresaron por el mismo lugar a Colonia, recién conquistada por los hunos, que las mataron a todas. Úrsula, en concreto, fue atravesada por una flecha al no querer desposarse con el cabecilla de los hunos. Gracias al sacrificio de las doncellas por la fe y la pureza, Colonia fue liberada de los enemigos que huyeron poco después. Los habitantes de la ciudad recuperaron sus cuerpos y un hombre llamado Clemacio (Clematius), venido de Oriente, construyó una basílica en el mismo lugar del martirio.

En el año 922 se encontró un documento en un monasterio cerca de Colonia (Alemania) que contaba su historia y durante unas excavaciones en la iglesia dedicada a Santa Úrsula, en el lugar donde se dice que fue martirzada, fueron encontrados gran cantidad de huesos de lo que era el cementerio de la antigua colonia romana Agripinensis; todo esto hizo crecer la leyenda y todos los huesos localizados fueron declarados como reliquias y atribuidos a la joven Úrsula y las jóvenes que la acompañaban.

Y aunque parece ser que más que once mil, fueron once las jóvenes que fueron martirizadas (parece ser que por un error en la interpretación del texto del documento encontrado), eso no impidió que gran cantidad de reliquias procedentes del lugar viajaran por todo el mundo, y muchas de ellas acabaran en España.

De como el Capitán Bolea consiguió las cabezas de dos de las “Vírgenes” que acompañaban a Santa Úrsula

Según podemos leer en las “Relaciones topográficas de los pueblos de España, hechas de orden de Felipe II“, el Capitán Bolea participó en la defensa del monasterio de “Santo Thomás” en la ciudad de Groeninga (entendemos que se refiere a la ciudad de Groninga o Groningen, en Holanda), de los ataques de las tropas “herejes”, en este caso de las tropas del Principe de Orange, entre otros, que buscaban acabar con la soberanía española en esos territorios.

Esta defensa de los territorios de Flandes fue llevada principalmente a cabo por el Duque de Alba, al servicio del cual estaba Juan Vela de Bolea.

Imagen del Capitán Bolea en la iglesia de Nª Sra. de la Varga

Imagen del Capitán Bolea en la iglesia de Nª Sra. de la Varga

Así se relata estos hechos en las “Relaciones topográficas de los pueblos de España, hechas de orden de Felipe II2:

Hallóse últimamente en los estados de Flandes, siendo ansimismo Capitan de campaña y gran prevoste de Justicia en los levantamientos de los estados y guerras con el Príncipe de Orange, siendo su general el Duque de Alba: está desde trece de Enero deste año de setenta y nueve, y aora al presente en esta villa de Uzeda el Duque de Alba, a lo que comunmente se dice detenido por mandado y órden de S. M., y con la Duquesa, su mujer, y gran parte de su casa que le sirven. Deste último viaje trujo el dicho Capitan Bolea dos cavezas de dos Santas Vírgenes de las once mil que recibieron martirio con la bienáventurada Santa Orsula en Colonia aggripina, las quales le concedieron traer la Abbadesa y Monjas del monasterio de Santo Thomás, que son Carmelitas junto á Groeninga, de la diócesis de Belduc de los estados de Flandes, que, entre otras muchas reliquias, las tenian en su monasterio. La causa de esta concesion fué porque como buen Capitan y defensor de la religion Christiana, libró de incendio y robo el dicho monasterio y las santas reliquias que en él hauia, que los ereges lo procuraban hacer, como parece, por las letras de concesion ansí de las dichas Abbadesa y monjas como de Su Santidad, nuestro mui Santo Padre Pio quinto, ó donde Su Santidad, bien informado del hecho con palabras de piadoso Padre, le concede por haver sido en defender Sa Fé y la Yglesia Cathólica y Santas Reliquias en aquellos estados contra los hereges como acerrimo defensor y haverlos valientemente contrastado, que pueda traer las Reliquias que le dieron á España,…

Según relatan las “Relaciones” como premio a los servicios realizados en la defensa de este monasterio, se le concedieron al Capitán Bolea dos Reliquias, en concreto dos cabezas que se consideraban pertenecían a dos de las vírgenes martirizadas junto a Santa Úrsula.
Hay que apuntar que durante esa época, las reliquias eran un bien muy preciado, pues durante el reinado de Felipe II (que era muy religioso) se organizaron multitud de búsquedas de las mismas y se trajeron a España muchas (verdaderas o falsas) desde todos los rincones tanto de Europa, como de otros lugares.

Según se cuenta en las “Relaciones“, esas reliquias llegaron a Uceda el día de Santa María, en agosto del año 1.574, y fueron depositadas en la Iglesia de Santa María de la Varga (actual cementerio eclesiástico) en una capilla situada junto al Altar Mayor al lado del Evangelio.

…las quales traydas con mui grande solemnidad y grande procesion, habiéndose para ello juntado muchas cruces de la comarca, donde acudió grandísimo concurso de gente, las colocó con licencia de Su Santidad y de ordinario el dia de Santa María de Agosto del año de setenta y cuatro en la dicha Yglesia de Santa María de la Varga desta villa en una capilla y arco que para ello labró á su costa junto al altar maior al lado del Evangelio con una vóveda devajo para su enterramiento, con una fuerte y hermosa y bien labrada rexa de hierro de valor para guarda de las Santas Vírgines. Tiene esta villa por patronas a las Santas Vírgines, y así, por su intercesion, votó la fiesta de Santa Úrsula con las demas Santas á instancia del dicho Capitan.

También hace mención a esta proeza en la “Novena á la Santísima Virgen María de la Varga“, concrétamente en la “Noticia Histórica” que antecede a la Novena 3.

…siendo el mayor testimonio de ello el prodigioso arrojo, y que á todos llenó de admiracion, executado en un huerto fértil de vírgenes, monasterio de Monjas Carmelitas, intitulado de Santo Thomas, junto á Groemia, Diócesis de Veldue, donde intrépido se echó al fuego para librarlas del incendio, como lo consiguió, pudiendo mas como en otro san Juan de Dios el interior fuego encendido por la ardorosa devoción a su madre de la Varga, que la voracidad de las llamas : en cuyo obsequio, sabido y bien actuado de ello la Santidad de Pio V. le concedió traxese á España y á esta Iglesia las prodigiosas reliquias allí veneradas de las Santísimas Virgines y Mártires Rufina y Nipola, que como preciosos dones se conservan, habiendo establecido para lo sucesivo una solemne festividad, que se executa en obsequio de estas Santas.

En nuestra búsqueda de datos de esta historia no hemos podido localizar el Convento de Santo Thomás, aunque no es de extrañar porque una vez que los estados del norte de Holanda se separaron de España los conventos carmelitas existentes cerraron. Tampoco hemos podido encontrar ningún dato sobre ambas santas, aunque teniendo en cuenta la historia de la procedencia de las reliquias tampoco nos extraña.

Respecto a la conservación de dichas reliquias, estas se mencionan en la “Relación de ropas y alhajas de la Virgen de la Varga y otros objetos de culto” 4.

En la Villa de Uceda a 31 de octubre de 1907, el Sr. Cura Dn. Antonio Socias Torrens hace entrega para su guarda y custodia de las ropas y alhajas de la Virgen de la Varga y otros objetos de plata pertenecientes de esta iglesia a diferentes vecinos:
….
El pié o manzana de la Cruz Parroquial de plata filigranada y una caja de madera con incrustaciones de nácar conteniendo en ella un cerco de plata con cristales conde se cierran las reliquias de la Santa Rufina y Nipola, cuyos objetos son de la Iglesia

De estas reliquias desconocemos su paradero actual, o si se perdieron durante la Guerra Civil como ocurrió con muchas de las piezas incluidas en esta lista.

Hemos encontrado menciones a la existencia de reliquias con huesos de las jóvenes que se dice acompañaban a Santa Úrsula por toda España, muchas de ellas aun se conservan.

Sala de Lepanto - Relicario de las Once mil Virgenes. Camarín de Nuestra Señora del Rosario Coronada de Granada

Sala de Lepanto – Relicario de las Once mil Virgenes.
Camarín de Nuestra Señora del Rosario Coronada de Granada
Foto de patrimonioarchicofradia.blogspot.com.es

Seguiremos investigando sobre este tema, y seguiremos buscando sobre las “andanzas” del Capitán Bolea. Y os animamos a compartir con nosotros cualquier información que tengáis al respecto.

Bibliografía :

1 www.preguntasantoral.es
2 Relaciones topográficas de Felipe II de la provincia de Guadalajara, Biblioteca Virtual de Castilla-La Mancha.
3 “Novena/ á la santísima/Virgen María/ de la Varga./Venerada en la iglesia parroquial/ de su título de la villa de Uceda/arzobispado de Toledo./ Antecede una breve y compendiosa his-/toria de su antigüedad, ocultación en uno/de los muros de la Villa, prodigiosa con-/servación en él por ocho siglos, gloriosa/manifestación, é insinuación de/ sus prodigios./ A expensas de la devoción./En Madrid:/ en la oficina de Ramón Ruiz./Año de 1797.” – Original en la Biblioteca Nacional, y publicada por el Centro Cultural de Uceda.
4 Apéndice 10 de la “Uceda, notas sobre sus historia, arte y costumbres” por Lupe Sanz Bueno. Incluido en la primera edición del libro, y próximanente en esta web.

abril 19

El “Sopeña”, un trozo de la historia moderna de Uceda

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¡Hola amigos!
Si, es el saludo habitual, el que nos lanzamos cada anochecer en la esquina mientras pasan las cabras camino del establo.
Es el saludo de siempre, al tiempo que nos tomamos un chato de buen vino – tinto o blanco – en la taberna.
-¿ Que hay, como va eso ?.
Y es el mismo saludo amistoso a la par que nos fumamos un cigarro sentados en la base de la cruz de la plaza y vemos – soleada tarde de domingo que abril nos brinda -, un reñido (20-25) partido de pelota.
Pues con ese mismo “¡Hola amigos!” os saludamos a todos desde estas páginas hechas con ilusión por la propia gente de tu pueblo; gentes con nombres conocidos por ti y sobre cosas que te interesan vivamente porque las vives tu mismo cada día; cosas que pisas por las calles, respiras en su aire, que se comentan en las tertulias labradoras ante la buena lumbre – ya no tanto -; necesidades,  proyectos,  ilusiones,….

Así se presentaba el primer número del “Sopeña“; aunque muchos de los que estáis leyendo este artículo nunca llegasteis a conocerlo, hoy queremos recordar aquel maravilloso “Boletín Informativo del Centro Cultural de Uceda“, un trozo de la historia moderna de Uceda.

El “Sopeña” es uno de esos recuerdos que permanecen en mi memoria de mi época más joven en Uceda. Me acuerdo de leerlo en casa de mi abuela, y puede que hasta alguno de ellos permanezca escondido debajo de algún cojín, o en algún mueble. El volverlos a hojear, el encontrar en ellos artículos, anuncios o simplemente menciones a personas queridas, algunos de los cuales hoy no nos acompañan, o incluso algún escrito propio, me hacen evocar tiempos muy diferentes a los actuales.

El primer número del “Sopeña” vio la luz en mayo de 1.977 (aunque no podemos asegurar la fecha, parece que todo indica que fue ese mes). La idea inicial de crear este boletín la tuvo Vicente Murillo, marido de María Jesús Saá (médico de Uceda en esa época), y también director de la Editorial Amuravi . Este boletín se elaboraba desde el “Centro Cultural de San Roque de Uceda“, del cual hablaremos otro día.

En una primera época se crearon dos números, de los cuales hemos podido digitalizar solo el nº 1, y al cual podéis tener acceso en este mismo artículo. El segundo número no lo tenemos disponible, y puede que no llegara nunca a ser distribuido entre los vecinos.

Portada del nº 1 de la I Época del Sopeña

Portada del nº 1 de la I Época del Sopeña

Vicente Murillo, Antonio Perez, Consuelo Tortuero, Antonio Velasco, M. Carmen Pérez, H. Vicente Cid, Margarita López,  José Luis Herreruela, Ignacio Sanz, Pilar Sánchez, Marcos Pérez, Arsenio Calleja, Milagros Zafra y Javier Rubio (lista que podéis ver en la 2º página del nº 1) fueron los encargados de “llenar” este primer “Sopeña”,

En noviembre de 1.979 se inició la segunda época, de la mano de la Sección del Prensa del Centro Cultural de Uceda, con Lupe Sanz a la cabeza, la cual escribía orgullosa que el “Sopeña” era el único boletín de un Centro Cultural que salía con periodicidad mensual en toda la provincia de Guadalajara.
Esta segunda época se compuso de 36 números, que fueron desde noviembre de 1.979 hasta diciembre de 1.982, y que se repartían entre los suscriptores con una periodicidad mensual, únicamente faltando a su cita en agosto y septiembre de 1.982. El boletín se podía conseguir siendo socio del Centro Cultural de Uceda, o mediante suscripción (370 pesetas, 400 pesetas al año, dependiendo del año) o por un precio de 25 pesetas cada uno (el precio los hemos obtenido puntualmente de algunos de los propios boletines).

Portada del nº 1 de la II Época del Sopeña

Portada del nº 1 de la II Época del Sopeña

José Jabardo Jabardo, Vicente Murillo, Antonio Velasco, José Sanz y Díaz, Balbina Rubio, Ignacio Sanz y su “Así es el mundo,  Facundo”, Vicente Calleja, Andrés Prieto, Lupe Sanz Bueno, Antonio Herrera entre otros, llenaban esta segunda época del boletín con un poco de todo… historia, actualidad, recetas de cocina, pasatiempos, poesía, opinión. En este boletín también tuvieron mucha importancia las noticias locales, como por ejemplo la expropiación para la BRIPAC de tierras en Uceda y pueblos de alrededor, la cual fue tratada en varios números.
Colaboraciones de los alumnos del colegio, de particulares o extracciones de periódicos de tirada provincial ayudaban a completar el contenido.

Esta segunda época finalizó, principalmente, por la falta de colaboraciones y de responsables en su edición.

Cabecera característica de la II Época del Sopeña

Cabecera característica de la II Época del Sopeña

El “Sopeña” volvió a salir en fechas posteriores, pero de estas épocas posteriores, a pesar de estar más cercanas en el tiempo no hemos podido aun reconstruir su vida, ni encontrar todos  esos boletines, de momento tenemos en nuestro poder el nº 2 de la V Época, que vio la luz en febrero del año 1.988, pero por nuestra parte no quedará el seguir buscando.

Contraportada del "Sopeña" en su V Época - Escudo de la Asociación Cultural de Uceda

Contraportada del “Sopeña” en su V Época – Escudo de la Asociación Cultural de Uceda

Desde aquí nuestro reconocimiento a todos los que colaboraron de alguna manera con la creación de este boletín,  por una labor tan grande e importante, que hoy en día parece muy fácil de hacer con los medios actuales, pero que marcó un hito en la historia de Uceda, algo que no se ha vuelto a repetir nunca más.

A continuación os dejamos el enlace al primer número de la primera época y a todos los números del” Sopeña” de la segunda época  (damos las gracias a Vicente Calleja por habérnoslos proporcionado), los cuales han sido digitalizados y pasados a versión pdf. Esperamos que disfrutéis de ellos y entendáis la gran labor que se hizo. Disculpad si alguno de ellos no se ve del todo o bien, hemos tenido mucho cuidado al digitalizarlos, pero no siempre hemos podido obtener la mejor calidad posible. Estamos intentando también obtener el segundo número de la época primera para ponerlo a vuestra disposición.

Esperamos que disfrutéis leyendo un trocito de la historia de Uceda. Y muchos de vosotros podréis volver a leer lo que escribisteis en el,  o lo que escribieron vuestros padres, tíos, abuelos……

La Época I del Sopeña

La Época II del Sopeña

abril 14

“Loa a la Virgen de la Varga”

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Buenos días a todos, seguramente muchos de vosotros conozcáis a Lupe Sanz Bueno, entre otras cosas, autora del libro “Historia de Uceda”, libro básico para los que, como yo, queremos conocer la historia de la Villa de Uceda.  Hoy queremos mostraros otro de los trabajos que Lupe ha realizado en relación con la historia de Uceda, en este caso una labor de investigación, recuperación y transcripción de uno de los libros que sobre la Virgen de la Varga trata, en este caso una obra de teatro. Seguir leyendo

febrero 9

Un escudo en el muro de la iglesia

Un escudo en el muro de la iglesia

Es costumbre el usar los materiales que más a mano se tienen para levantar nuevos edificios, por lógica. Esto mismo es lo que ocurrió en la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Varga, con la diferencia de que los materiales que más a mano se tenían en esos momentos eran las piedras de la ya derruida fortaleza de Uceda, y posíblemente de edificios en la misma situación (por ejemplo de la iglesia de Santa María de la Varga).

Esto ha provocado que en algunas partes del la iglesia podamos observar piedras con grabados, por ejemplo el escudo del que vamos a hablar hoy o grabados en los peldaños de ascensión al campanario (ver El campanario de Uceda). Seguir leyendo