septiembre 9

Santa María de la Cabeza, ilustre vecina de Uceda

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Se dice que la historia de un pueblo la “escriben” sus habitantes, y también es sabido que para que una ciudad o un pueblo sean conocidos depende en gran medida de la importancia o relevancia histórica que hayan tenido o tengan algunos de sus “vecinos”, aparte de la que tuviera o tenga el propio lugar.

Pero en el caso de la Villa de Uceda no ocurre así, históricamente ha sido de gran importancia, su situación estratégica la situó durante mucho tiempo como un lugar de relevancia, contó con una fortaleza por la que pasaron (muy a su pesar) grandes personajes de la historia de España (ver “El destierro del Gran Duque de Alba“ y “El Cardenal Cisneros“), y entre sus “ilustres” vecinos ha contado con un desconocido “heroe nacional”, Juan Vela de Bolea, más conocido como “El Capitán Bolea” (ver “La Batalla de Mühlberg“) y con una santa, Santa María de la Cabeza, y aun con todos estos referentes, es una Villa poco conocida o poco “dada a conocer”.

Hoy queremos ver si podemos aportar nuestro granito de arena, vamos a hablar de la “hija” de Uceda más conocida, no solo a nivel local, si no a nivel internacional , Santa María de la Cabeza.

Realmente se sabe muy poco de Santa María de la Cabeza, y todos los datos conocidos provienen de la tradición popular, estos fueron recogidos en el proceso de beatificación y canonización, y la mayoría de lo que se conoce siempre es referido a la vida de San Isidro, su esposo. Tampoco hay constancia escrita de muchos de los milagros que se la atribuyen, llegando a darse el caso de que algunos de los más “famosos” tienen diferentes “versiones”, como veremos más adelante.

No pretendemos en esta entrada en nuestro libro de apuntes hacer un repaso a su vida, hay gran cantidad de información sobre ella disponible, a veces contradictoria, y realmente sería volver a repetir lo que todos conocemos. Solo queremos hacerla un homenaje con estos apuntes, puesto que se merece el tener su propia entrada en nuestro blog.

Santa María de la Cabeza (Iglesia de Nª Sª de la Varga)

Santa María de la Cabeza (Iglesia de Nª Sª de la Varga)

Vida de Santa María de la Cabeza…

De nombre María, y posiblemente María Toribia, como así parece ser que se llamaba, nació en la alquería de Caraquiz, donde se ubica la actual urbanización, perteneciente a la Villa de Uceda. Nació posiblemente a finales del siglo XI, principios del XII, en el seno de una familia de labradores .

Debido al fallecimiento de sus padres, paso a vivir con unos parientes, y a trabajar desde muy joven sirviendo en una casa de Torrelaguna.

Lope de Vega, que fue testigo en la canonización de San Isidro, la describe así 1:

No era de Jazmín su frente,
ni eran de sol sus cabellos,
ni estrellas sus ojos bellos,
que otra luz más excelente
puso la virtud en ellos.
Era un fénix de hermosura,
y oíase el alma pura
por su rostro celestial,
como si por cristal
se viese alguna pintura.

Es en Torrelaguna donde conoce y luego se casa con Isidro, que hasta allí llegó buscando trabajo, huyendo de los almoravides de Alí Ben Yusud, que habían atacado Madrid en el año 1110.

San Isidro Labrador (Iglesia de Nª Sª de la Varga)

San Isidro Labrador (Iglesia de Nª Sª de la Varga)

Se casaron en Torrelaguna, en la iglesia de Santa María Magadalena, y de esa unión nació su único hijo, de nombre Illán.

Iglesia de Santa María Magdalena en Torrelaguna

Iglesia de Santa María Magdalena en Torrelaguna

Durante un tiempo trabajaron la pequeña tierra aportada por María al matrimonio, en Caraquiz. Ambos compaginaban el trabajo en el campo con su devoción, y sus prácticas caritativas.

María era de pocos años, pero de mucho juicio, bien criada, honesta, de buen natural, bello agrado y de tanta virtud que era objeto de las atenciones de todos y ejemplo de otras criaturas del lugar.

Alrededor del año 1119 el matrimonio abandona esas tierras para ir a trabajar para el hacendado Ivan de Vargas a Madrid. Allí, María Toribia, tenía como costumbre el visitar ermitas y santuarios dedicados a María.

San Isidro y Santa María de la Cabeza. Arca de San Isidro

San Isidro y Santa María de la Cabeza. Pintura medieval del arca de San Isidro
Fuente : www.congregacionsanisidro.org

Según cuenta la tradición, hubo un momento en que Isidro y María deciden separarse para poderse dedicar mejor su servicio a Dios, y María vuelve a Caraquiz, quedándose Isidro en Madrid.

María acudía muy a menudo a la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, situada en las tierras de Torrelaguna, la cual cuidaba, limpiaba, adornaba, y en la cual pasaba mucho tiempo meditando.

Estado actual de la iglesia de Nª Sª de la Piedad

Estado actual de la iglesia de Nª Sª de la Piedad

Estado actual de la iglesia de Nª Sª de la Piedad

Estado actual de la iglesia de Nª Sª de la Piedad

Estando en Caraquiz, María recibió de un ángel la noticia de la enfermedad de su esposo, llegando a tiempo de recoger su último aliento y de asistir al entierro. María volvió a a Caraquiz donde vivió algunos años más. Se cree que su fecha de su fallecimiento fue el 8 de septiembre en 1180, y fue enterrada en la ermita que había cuidado en vida.

Milagros de Santa María de la Cabeza…

Es durante su estancia en Caraquiz cuando se produce el milagro más conocido de la Santa, el denominado popularmente como “los celos de San Isidro” o “el milagro del paso del Jarama”, según el cual María cruzó el rio sobre su mantilla sin mojarse. De este milagro hay varias versiones, aquí os dejamos algunas 2:

  Alonso de Villegas (escrito entre 1588-1591) es el primero que escribe sobre este milagro:

       . . acusaronla unos calumniadores a San Isidro, dicendo que su mujer, con capa de devoción, vivía deshonestamente conversando con los pastores que estaban a la orilla de Xarama; y no solo los hombres sino el mismo demonio, tomando forma de uno de aquellos villanos malsines, se lo procuró persuadir. el santo varón, aunque no le dio crédito, con todo eso, quiso por el mismo enterarse de lo que pasaba. Fue de Madrid a Caraquiz, sin saberlo su mujer, y esperándola un día en parte, donde no pudiese ser visto de ella, vio que caminaba a la ermita cargada de lumbre y aceite y llegando a la ribera del río, que venía muy crecido y con grande raudal, hecha la señal de la cruz y tendida su mantilla sobre las aguas, se puso sobre ella y así pasó el río sin mojarse como si caminase sobre un enladrillado y después de haber cumplido con su devoción, hizo a la vuelta lo mismo, con lo cual se consoló mucho el siervo del señor y se confirmó en la buena opinión que tenía de su santa mujer, dejándola, como antes, cumplir con su devociones pues con tales maravillas mostraba el Señor que le eran muy aceptadas. Otra vez pasando el río juntos, San Isidro y su santa mujer, yendo entrambos sobre las aguas, la virgen Nuestra Señora les pasó a la otra parte en donde estaba la ermita y puestos allí hincados de rodillas, dieron muchas gracias a Nuestro Señor y a su santísima Madre

  Geronimo de Quintana (en 1629) relata así este milagro:

     Vieron como salía la bendita María de su casa, cubierta con una mantellina, un tizón encendido en la una mano, en la otra la vasija en que llevaba el aceite, y llegando al río después de haber hecho oración, tendió la mantellina sobre las impetuosas olas y animada de Nuestra Señora, que se le apareció en aquella ocasión, se puso sobre ella, haciendo la señal de la cruz, y dándola la Virgen la mano, y guiándola, pasó sin temor de la otra parte

  E Ildefonso Fernández (en 1896) vuelve a la versión de los celos de San Isidro:

     Un sábado, yendo Santa María de la Cabeza á visitar la ermita de Nuestra Señora de Caraquiz, a encender su lámpara y arreglar su altar, hallóse detenida en la orilla del Jarama, soberbiamente crecido. Apareciósele entonces la Virgen en forma de una señora muy hermosa, que, tomándola de la mano, la pasó á la ribera opuesta, por encima de las aguas; a á su regreso de la ermita, encontró, en la orilla á la misma Señora, que también la trasladó en sentido inverso.

     Algunos rústicos, mal intencionados, trataron de enemistar s San Isidro con su virtuosísima mujer, pretendiendo llevar al pecho del marido el agudo torcedor de los celos, fundados no mas que en el afable afecto con que María hablaba con todos los vecinos, pastores y labradores del pueblo y sus campiñas, los cuales la respetaban y querían con entrañable veneración. el demonio perseguía la matrimonio y llegó a dar a Isidro la idea de que su mujer castísima no lo era con los pastores de la ribera.

     Isidro, sin dudar de la honradez y virtud de su santa compañera, tuvo ocasión de afirmarse en el juicio que la misma le merecía. Cierta tarde que el labrador paseaba por una de las laderas del Xarama, vio venir por la opuesta, a la bellísima María; escondióse él entre unas matas y presenció con ella, al llegar al agua, hizo, sobre la corriente del río, la señal de la cruz, pasando a pié enjuto por encima de la superficie. Este milagro, ya otras veces repetido, acabó por convencer a Isidro de la maldad de los murmuradores.

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Las representaciones de este milagro seguramente sean las únicas obras en las que se muestra a la Santa sin la compañía de San Isidro.

Santa María de la Cabeza

“Santa María de la Cabeza”
Obra de Baltasar Talamantes
Museo de Historia
(Fuente : www.memoriademadrid.es)

Santa Maria de la Cabeza

“Santa Maria de la Cabeza”
Obra de Antonio Giovanni Faldonni
Museo de San Isidro
(Fuente : www.memoriademadrid.es)

Veneración de los restos de Santa María de la Cabeza…

Con el tiempo poco a poco su fama de santa se fue extendiendo cada vez más, y parece que ser que su cabeza fue separada del cuerpo y se expuso en un relicario en la ermita que había cuidado, para que fuera también venerada. Posiblemente de ahí le venga el sobrenombre de “de la cabeza”, y la ermita de Nª Sª de la Piedad fue conociéndose como la ermita de Santa María de la Cabeza.

El traslado de los restos de Santa María también tienen una historia propia 5. Los primeros documentos que se tienen sobre sus huesos datan del 10 de marzo de 1.596, el relicario con la cabeza de la santa estaba situada en una urna debajo de la peana de la Virgen. Se buscaron y encontraron el resto de sus huesos en el lugar en el que fue enterrada, de allí las reliquias fueron llevadas a Torrelaguna.

En 1645 la Villa de Madrid solicitó las reliquias para tratar de la canonización de la esposa de San Isidro motivo por el que unos regidores del Concejo de la Villa fueron a Torrelaguna para hacerse cargo de las mismas, este traslado parece ser que provocó un profundo descontento en la población de la villa, que acabó en un motín, y para calmarlo tuvo que intervenir el propio rey Felipe IV.

El 27 de febrero de 1645 se colocaron en el archivo de la Casa Consistorial, en obras.

Las reliquias fueron examinadas el 13 de noviembre de 1693 por el cardenal Portocarrero, por mandato de Inocencio XII para el reconocimiento jurídico de los restos de la Santa. La descripción de los restos fue la siguiente:

Una calavera envuelta en una cofia de oro y de seda; dos pedazos de huesos grandes llamados homoplatos, a los cuales falta una notable porción; otros dos pedazos grandes de hueso isquio, del que también falta parte considerable; la mitad del hueso fémur de la parte superior; otro medio fémur de la parte inferior; una canilla entera de la pierna llamada tibia; medio hueso ayutorio, media canilla de la cara del lado izquierdo, otro pedazo de hueso que pareció ser ayutorio, de tamaño de una cuarta, el cual, por estar roto en los dos extremos, no pudo conocerse fijamente a qué parte pertenecía; finalmente había varios pedacitos de huesos mezclados y mixturados a polvo y esparcidos como fragmentos de ellos.

Terminadas las obras de la Casa de la Villa, las reliquias de Santa María de la Cabeza se colocaron en el Oratorio, donde permanecieron hasta 1769.

Examinadas de nuevo las reliquias en 1752, se encontraron “la cabeza de la Santa, cuatro huesos de la paletilla y del pecho, un hueso entero del brazo, dos medias canillas de las piernas y tres pedazos de canillas de los brazos”.

A pesar de varías peticiones de iglesias de Madrid para exponer a la veneración pública las reliquias de la santa, el Cabildo de la Real Capilla de San Isidro propone llevar las reliquias de Santa María de la Cabeza junto a las de su esposo.

Ya en 1769, la misma comitiva que trasladaba el cuerpo de san Isidro desde la parroquia de San Andrés a la Colegiata de San Isidro, recogió también los restos de la santa, donde, hasta hoy, reposan en una sencilla caja situada debajo de la urna donde se guardan los restos de su esposo.

Restos de San Isidro y Santa María de la Cabeza

Restos de San Isidro y Santa María de la Cabeza
(Fuente : www.viendomadrid.com)

Beatificación y Canonización…

Por Bula de 20 de enero de 1472, el Papa Sixto IV concedió a los que visitaran el sepulcro de Santa María de la Cabeza en Torrelaguna, indulgencia. Posteriormente el Papa Alejandro VI (entre 1492-1503) también invita a venerar a la santa. El Cardenal Cisneros (nacido en Torrelaguna), a su vez, es uno de los mayores impulsores de su culto.

El proceso de Beatificación y Canonización de Santa María de la Cabeza se inició en el año 1.612. El 12 de abril de ese año se firma el edicto de convocatoria de testigos, esto da lugar a interrogatorios en Madrid, del 7 al 21 de junio de 1615, los cuales concluyen el 28 de julio de 1617. Este proceso se paralizó, y no fue hasta 1693, siendo rey Carlos II, cuando volvió a reactivarse.

Beatificación. Finalmente, mediante la Bula ”Apostolicae servitutis officium” del 11 de agosto de 1697, dada por el Papa Inocencio XII, la Santa Sede aprobó el culto inmemorial de la Sierva de Dios María de la Cabeza (se puede leer una transcripción de la traducción realizada por Antonio Gracián, y publicada en Madrid el 25 de septiembre de 1697 en la web de la Congregación de San Isidro).

Bula "Apostolicae servitutis officium"

Bula “Apostolicae servitutis officium” 5

El Papa Clemente XIII concede el 14 de septiembre de 1739, por Bula “Ad augendam fidelium refigionem”, gracias especiales a los que visitaran la ermita dedicada a Santa María de la Cabeza.

Canonización. El Papa Benedicto XIV concede el 15 de abril de 1752 en su honor “Oficio y Misa de Santa María de la Cabeza”.

El 15 de abril de 1771 el arzobispo de Toledo establece la fecha de la celebración de la fiesta de Santa María de la Cabeza el día 9 de septiembre por ser, según la tradición, el día siguiente al de su muerte .

En la Bula de canonización del patrón de Madrid, “Rationi congruit”, también se menciona a la Santa tras mencionar el milagro de la olla repleta de carne:

La mencionada consorte del bienaventurado Isidro, llamada María de la Cabeza, está considerada por los españoles, en atención a sus santas costumbres, como digna de veneración y, en todo, semejante a su marido. Por esta razón, su antiquísimo culto mereció ser aprobado.

 ”Nadie es profeta en su propia tierra…”

Podríamos utilizar esta frase para acabar nuestra entrada, recordando que si bien Santa María de la Cabeza nació y vivió en Uceda, no existe una celebración especial el día 9 de septiembre, si habiéndola en Torrelaguna, y en algunos casos en Madrid, donde es la “patrona sustituta” de San Isidro.

Bibliografía :

1 “Santa María de la Cabeza, única santa nacida en la provincia de Guadalajara (Caraquiz, Uceda) de origen judeoconverso” por Teresa Díaz Díaz – Dialnet
2 www.entredosamores.es
3 “Historia y leyenda de San Isidro” por Emilio Guerra Chavarino
4 www.archimadrid.es
5 www.congregacionsanisidro.org
6 www.memoriademadrid.es

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Apuntado por J.C.V.

Incluido el 9 septiembre, 2014 por J.C.V. en la categoría Historia

2 comentarios sobre “Santa María de la Cabeza, ilustre vecina de Uceda

  1. Emilio Guerra

    Deseo ponerme en contacto con quien realizó el video con dormí sobre la ermita de Caraquiz pues quiero mencionarlo en mi próximo libro sobre la Santa

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